El control esencial de la diabetes

Publicado en por CAD_Mexico

El metabolismo de la glucosa y su control cuando se padece diabetes no es tarea fácil, a grado tal, que suele originar desconcierto y ansiedad en el enfermo, su familia y, en ocasiones, en el médico. ¿Que factores determinan un control adecuado de la glucosa en sangre?, en este artículo revisaremos factores muy importantes y determinantes que permiten comprender la dinámica del control glicémico.

thermo-body 38       Consúmo de Energía

Para mantener un adecuado nivel de glucosa en sangre es necesario equilibrar, en la medida de lo posible, la ingésta de energía y su consumo. La ingésta de energía esta contituída por los alimentos que comemos y que pueden contener cantidades variables de carbohidrátos (4 kcal/gr), proteínas (4 kcal/gr) y grasas (9 kcal/gr), fuentes naturales de energía. Mantener la glicemia en sangre dependerá, entonces, de cuanta energía comemos y cuanta energía gastamos en las actividades fisicas diarias; para calcular razonablemente el gasto energético diario podemos ejecutar la
Ecuación de Harris-Benedict la cuál nos indicará el consumo mínimo de energía que debemos consumir. Por otro lado, la forma en que se consúme dicha energía es muy importante; no resulta igual hacer 2 o 3 grandes comidas a distribuir los alimentos en 5 pequeñas ingéstas (desayuno, colación, comida, colación, cena), hacerlo de este modo disminuye las grandes concentraciones de glucosa durante las comidas y reduce los periodos de ayuno, dónde es posible registrar cantidades bajas de glucosa, lo que puede confundir al enfermo y provocar cambios inapropiados en la terápia farmacológica. Las comidas deben tomarse a horarios determinados y con las mínimas variaciones posibles ya que los horarios desordenados favorecen las grandes ingéstas de calorías o los periodos prolongados de ayuno dónde las variaciones de glucosa no resultan uniformes ni predecibles. Una idea bastante extendida es que ayunar puede reducir los niveles de azúcar en la sangre lo que resulta falso, ya que cuando no existe glucosa en sangre proveniente de los alimentos, ésta se obtiene de las reservas de glucógeno hepático a través de un mecanismo dónde interviene el glucagón; si durante este proceso se consume alimento solo se conseguirá elevar los niveles glicémicos ya existentes en la sangre provocando hiperglicémia y confusión.

 
meds.jpg      Terápia Farmacólogica

Los niveles de glucosa en sangre se comportan de forma diferente dependiendo del tratamiento que el enfermo este recibiendo. Medicamentos como la
metformina reducen en un tiempo breve la glicemia sanguínea y otros como la pioglitazona lo hacen de un modo más lento, razón por lo que los horarios de la toma de los medicamentos es determinante en la cifra de glucosa en sangre; la asesoría profesional y permanente del especialista permiten resolver satisfactoriamente la mayor parte de estos problemas. En relación con la insulina, los niveles glicémicos dependerán del tipo que se use, en la actualidad están disponibles en el mercado la insulina ultralenta o de acción prolongada (Lantus), de acción intermedia o NPH, insulina regular, insulina de acción rápida e insulinas premezcladas que, como su nombre indíca, contienen más de un tipo de insulina; el uso y cantidad de insulina a usar depende del tipo de enfermo, del tratamiento adicional en uso y de su disponibilidad local, por lo que ésta decisión debe quedar en manos del experto. Es importante destacar el que ciertos fármacos, como los esteroides, incrementan la resistencia a la insulina, por lo que su uso elevará, en forma variable, los niveles de glucosa sanguínea.

inyeccion__2.jpg       Infecciones

La presencia de infecciones de cualquier naturaleza, bacterianas, virales o micóticas, producen cómo reacción biológica natural, la elevación de la glicemia cómo mecanismo para incrementar la producción de energía por el sistema inmunológico celular. De esta forma, infecciones en cualquier órgano, incluyendo aquellas asintomáticas, cómo es frecuente en las infecciones urogenitales, originan modificaciones en el patrón glicémico, por lo que requieren de atención inmediata con terapias específicas. Cómo detalle de interés, hay que destacar que algunos antibióticos de uso frecuente reducen las cifras de glucosa sanguínea, como el gatifloxacino, por lo que su uso deberá asociarse a cambios temporales de la terapia hipoglicemiante. Por otro lado, en pacientes ancianos, el catabolismo inducido por las infecciones severas puede dar lugar a hipoglicemias peligrosas, por lo que en ellos se hace necesario, con frecuencia, reducir o suspender las terapias establecidas. 


  Baumanometro.jpg       Hipertensión Arterial y Obesidad
 
Otros factores a considerar en relación con los niveles de glucosa en sangre son la obesidad y la presión arterial. Sobra decir que el peso dependiente de tejido graso, sobre todo abdominal, contribuye a la resistencia a la insulina, es decir, a que las celulas no consuman la glucosa de forma apropiada, ocasionando acumúlo de glucosa en la sangre venosa. Mantener un peso adecuado utilizando como referencia el IMC resulta, entonces, imprescindible para mantener niveles apropiados de glucósa sanguínea.

En cuanto a los aspectos fisiopatológicos de la relación entre resistencia a la insulina, hiperinsulinemia e hipertensión arterial, el mayor contribuyente molecular al desarrollo de la resistencia insulínica es el exceso de ácidos grasos libres. Estos son los principales responsables de toda la cascada de episodios que van a causar el síndrome metabólico. Estos ácidos grasos provienen de la lipólisis (degradación)  de las grasas y son liberados por la lipasa lipoproteica. Una de las principales acciones de la insulina, normalmente, es ejercer un efecto antilipólisis.

Los ácidos grasos libres aumentan la producción hepática de glucosa y triglicéridos, y la producción de lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), lo que explica la dislipidemia aterogénica (formadora de placas grasas) que caracteriza a este síndrome. Se produce así mismo, una disminución del colesterol HDL, que es la molécula que devuelve el colesterol al hígado (transporte reverso), y aumentan, por otro lado, las partículas de LDL densas, que son muy aterogénicas, ya que son las que más se oxidan, formando la placas ateroescleróticas. Por otro lado, estos ácidos grasos libres originan resistencia a la acción periférica de la insulina y aumentan la insulina plasmática, y ésta a su vez, actúa en el músculo esquelético disminuyendo la formación de glicógeno y aumentando el depósito intramuscular de triglicéridos. Además, la hiperinsulinemia produce retención de sodio y agua y activación del sistema nervioso simpático, favoreciendo al desarrollo de hipertensión arterial.


Dr. Sergio M García-López, Médico Cardiólogo/Doctor en Biología; México 2010 (DR)

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